Las pinturas en cuevas realizadas durante el Paleolítico Superior constituyen las primeras manifestaciones artísticas de la humanidad.
La mayoría de las pinturas aparecen superpuestas, en lugares recónditos y poco accesibles de las cuevas que constituyen verdaderos santuarios.
Se utilizaban colorantes naturales cogidos en el campo que limitaban la variedad de colores a
cuatro gamas.
Se
pitaban directamente con los
dedos; otras veces se utilizaban pinceles de fibra vegetal.
Las pinturas eran de animales, figuras geométricas, seres humanos y manos.
En Andalucia se encuentran algunas de ellas como las
cuevas de la provincia de Málaga,
donde destaca la cueva de la Pileta.
Las pinturas halladas en esta cueva
tienen un estilo naturalista
que las relaciona con las del Norte de
la Península, aunque se distinguen de éstas por la importancia dada
a la figura humana, por la diferente fauna representada y por ser monocromas.
Esta diferencias han llevado a
sostener la existencia de un estilo penibético.

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